- Demasiado complicado. A la gente le gustan las cosas simples.
- Es verdad, a mí también. Y tú me pareces tan simple, Alex…
- Eso me suena a ofensa.
- ¿Por qué? Simple. Simple ánimo.
- Pero a veces las cosas simples son las más difíciles de alcanzar.
- No te hagas el complicado. ¡En serio! Juntos podemos conseguirlo… Además, está bien claro que tú deseas. Las cosas que quieres. Se ven, se leen, y aunque no las hubiese comprendido, al final me las ha sugerido tu corazón.
- ¿Y qué te ha dicho? A veces miente…
- Conmigo ha sido sincero. ¿Me das un beso?
- Pero, Niki, yo…
- Chissst… ¿Hay algo más simple que un beso?
- Pero tú y yo…
- Chissst… deja que hable el corazón… puedo oírlo.
- Dice que no…
- ¿Qué no a qué?
- A que entre tú y yo las cosas no son complicadas. Son simples.
- Sí. Y luego le he preguntado: <¿Qué hago, lo beso? >
- ¿Y qué te ha dicho?
- Me ha dicho que tú no lo pones fácil, pero que también eso es simple.
No hay comentarios:
Publicar un comentario